El documento conclusivo de Aparecida, surgido de la V Conferencia General del Episcopado de Latino América y el Caribe, no sólo nos impulsa a seguir siendo Discípulos y Misioneros, sino que nos entrega numerosos puntos útiles para la reflexión individual y comunitaria sobre aspectos fundamentales de la pastoral específica de REDINFA.
De más está decir la importancia que la totalidad del documento tiene para toda la Iglesia de América, sin embargo queremos ofrecer fragmentos o capítulos que estimamos están particularmente relacionados con la tarea y el carisma de la Red para el Desarrollo Integral de la Familia.
A modo de guía, cada descarga está precedida por conceptos que nos dan una mayor aproximación al contenido:
Del Capítulo 3: La Alegría de Ser Discípulos Misioneros para Anunciar el Evangelio de Jesucristo
Bendecimos a Dios por la dignidad de la persona humana, creada a su imagen y semejanza. Nos ha creado libres y nos ha hecho sujetos de derechos y deberes en medio de la creación.
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Ante la exclusión, Jesús defiende los derechos de los débiles y la vida digna de todo ser humano.
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El ser humano, su imagen viviente, es siempre sagrado, desde su concepción hasta su muerte natural; en todas las circunstancias y condiciones de su vida. Ante las estructuras de muerte, Jesús hace presente la vida plena. “Yo he venido para dar vida a los hombres y para que la tengan en plenitud” (Jn 10, 10).
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Proclamamos con alegr ía el valor de la familia en América Latina y El Caribe.
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Del Capítulo 7: La Misión de los Discípulos al Servicio de la Vida Plena
Nuestros pueblos no quieren andar por sombras de muerte; tienen sed de vida y felicidad en Cristo. Lo buscan como fuente de vida. Anhelan esa vida nueva en Dios, a la cual el discípulo del Señor nace por el bautismo y renace por el sacramento de la reconciliación.
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La vida nueva de Jesucristo toca al ser humano entero y desarrolla en plenitud la existencia humana “en su dimensión personal, familiar, social y cultural.
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Pero, las condiciones de vida de muchos abandonados, excluidos e ignorados en su miseria y su dolor, contradicen este proyecto del Padre e interpelan a los creyentes a un mayor compromiso a favor de la cultura de la vida.
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Del Capítulo 8: Reino de Dios y Promoción de la Dignidad Humana
Ser discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos, en Él, tengan vida, nos lleva a asumir evangélicamente y desde la perspectiva del Reino las tareas prioritarias que contribuyen a la dignificación de todo ser humano…
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De nuestra fe en Cristo, brota también la solidaridad como actitud permanente de encuentro, hermandad y servicio, que ha de manifestarse en opciones y gestos visibles, principalmente en la defensa de la vida y de los derechos de los más vulnerables y excluidos, y en el permanente acompañamiento en sus esfuerzos por ser sujetos de cambio y transformación de su situación.
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… la verdadera promoción humana no puede reducirse a aspectos particulares: “Debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre”230, desde la vida nueva en Cristo que transforma a la persona de tal manera que “la hace sujeto de su propio desarrollo”231.
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Del Capítulo 9: Familia, Personas y Vida
Dado que la familia es el valor más querido por nuestros pueblos, creemos que debe asumirse la preocupación por ella como uno de los ejes transversales de toda la acción evangelizadora de la Iglesia.
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La niñez, hoy en día, debe ser destinataria de una acción prioritaria de la Iglesia, de la familia y de las instituciones del Estado, tanto por las posibilidades que ofrece, como por la vulnerabilidad a la que se encuentra expuesta.
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Sobre todo, la primera infancia (0 a 6 años) requiere de una especial atención y cuidado. No se puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de tantos niños inocentes.
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| En esta hora de América Latina y El Caribe, urge escuchar el clamor, tantas veces silenciado, de mujeres que son sometidas a muchas formas de exclusión y de violencia en todas sus formas y en todas las etapas de sus vidas. Entre ellas, las mujeres pobres, indígenas y afroamericanas han sufrido una doble marginación. |
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